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AGRICULTURA: Ciencia y Arte.




Nuestro gran pueblo Mexicano, de siempre destacó en el SABER como cultivar la tierra, a grado de que su fama de labradores trascendió al “viejo mundo” a través de las especies desconocidas como el chocolate, cacao, vainilla, y otras muchas., representando estas labranzas parte importante de su prosperidad y riqueza precortesiana.

Sin proponérselo, quizás de manera intuitiva, nuestros ancestros sintieron lo que verdaderamente representan los cultivos agrícolas, es decir una ciencia y un arte. Como ciencia, explica el desarrollo y el crecimiento de las plantas y como arte, enseña el modo de cultivar el suelo, de preparar y usar los abonos, de cuidar el ganado y en general, de hacer todo lo que sea necesario para administrar con éxito una parcela de campo.

En otras palabras, como ciencia revela el porque de lo que se hace y como arte, nos dice lo que ha de hacerse.

Como todos sabemos, la tierra por sí misma (sin necesidad del ser humano) produce el suficiente alimento para sostener a un sin número de especies, no así nuestra especie, que nos vemos obligados a “sudar la gota gorda” para que nos mantenga.

Por otra parte, la agricultura esta íntimamente ligada a la atmósfera por la vía solar como por la cantidad de agua que recibe, en ambos casos, de manera privilegiada en nuestro estado de Veracruz razón por la que considero que en la ultima década, hemos desperdiciado el potencial de nuestros recursos naturales al no destinarles presupuestos suficientes para obtener mayores riquezas.

Sin duda, estos elementos naturales provocan una rápida descomposición de nuestros suelos hasta generar una importante materia orgánica, que además, la gran variedad de plantas y deshechos de animales, coadyuvan a formar nuevos suelos, que con otros agentes químicos alteran la naturaleza de la tierra para el bien y la prosperidad agrícola.

Así, con ayuda de la Botánica, de la Física, de la Química y de la Zootecnia, resulta que los veracruzanos somos dueños de una riqueza incalculable la que muchas veces, no valoramos y pasamos por alto, al no apreciar su potencial y por ende, desperdiciamos u olvidamos la gran riqueza que poseemos.

Por ello, la razón de este artículo, es motivar y recordar a los garantes de la administración pública, como a los garantes de los programas de instrucción pública, sobre la gran responsabilidad de aprovechar nuestro tesoro natural, mismo que nuestros “competidores”de todo el mundo están haciendo con mejores resultados que nosotros a pesar de no contar con nuestra enorme tradición y recursos naturales.

Lejos de continuar con los programas de estudios uniformes en toda la república, considero urgente rediseñar un nuevo esquema propio, con características específicas que mejoren el estándar de vida, especialmente de quienes habitan el campo, con el propósito de prepararlos mejor en su aprovechamiento.

Es menester desde luego, aprovechar nuestra soberanía estatal para implementar programas de estudio apegados a nuestros suelos, en cursos técnicos cortos de 6 meses máximo, con diploma de acreditación a los participantes, de tal forma que se estimule de manera rápida la manera de pensar de aquellos “ héroes civiles” que aún cultivan la tierra.


De preferencia, estos cursos deberían otorgarse en lugares de origen para evitar el desarraigo que provocan los grandes centros urbanos en jóvenes y personas maduras debido al exceso de confort y muchas frivolidades de las que padecen hoy en día las sociedades urbanas.

Por otra parte, se debe igualmente reorientar el presupuesto estatal de las dependencias ligadas al agro veracruzano a fin de que inviertan los escasos recursos que tiene en rubros que reditúen en el corto plazo, como podría ser en pequeñas presas captadoras de agua para riego y consumo humano a todo lo largo de nuestra Sierra Madre Oriental, interconectándolas a las redes existentes de tal manera que se prevea para las épocas cíclicas de nuestro estiaje anual.

De manera similar, sería conveniente señalar algunas cuencas naturales para almacenar en forma de lagunas de oxidación, las demasías contaminadas que bajan de las cotas de 2000 metros hasta las zonas agrícolas planas que se encuentran en cotas aproximadas a los 600 metros y utilizarlas para riego y mejoramiento de suelos, manteniéndolas mediante dragados, realizados anualmente.

En forma constante, también se deben dragar todos los años nuestros ríos, lagos y lagunas para evitar con ello las constantes catástrofes presentadas recientemente con las inundaciones provocadas por trombas inesperadas, que afectan a los moradores asentados indebidamente en las márgenes de los propios ríos.

Igualmente, nuestras autoridades estatales y federales, deberían acordar con los presidentes municipales sobre la manera de construir las actuales carreteras, ya que en los últimos años, por negligencia y desconocimiento, han provocado que nuestros ríos no sean navegables a embarcaciones de determinado calado, debido a lo bajo que están construyendo los puentes, en los que prácticamente permite la circulación fluvial a solo lanchitas de remo, “dando al traste” con programas agrícolas nacionales de largo plazo y gran envergadura, que permitan la transportación fluvial de los productos agrícolas en todo nuestro territorio.

Paralelamente, un sólido programa de reforestación permanente en las áreas de 1800 metros hacia arriba debería ser exigido como obligatorio en cada gobierno sexenal, de tal forma que a la vuelta de una década, el ciclo agrícola se habría reforzado y con ello, aseguraríamos los habitantes de este estado veracruzano, una vida segura en materia de provisiones naturales.

Si se implementa un programa orientado de esta forma, estaremos aprovechando al máximo nuestra riqueza natural sin tener que lamentar perdidas humanas por lo que en ocasiones consideramos excesos naturales y que en realidad se debe a la negligencia y falta de visión futura de quienes responden y representan la administración pública.

Solo de esta manera estaremos convirtiendo en Ciencia y en Arte nuestra enorme riqueza natural, envidia de pueblos hermanos y de naciones extranjeras.

Las Ánimas, Xalapa, Veracruz- México, a 9/05/06
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