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“Buchanan”, NO----Café, SÍ
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Manuel Fernández Ávila




Durante mi estancia en el exterior, debido a un viaje que pudiera denominarle de Historia Universal, me encontré con un libro de esos cientos de miles que se editan en la Unión Americana y se venden como “pan caliente” que lleva por título ESTADO DE EMERGENCIA, cuyo autor es Patrick Buchanan, ex congresista norteamericano de los más furibundos en expresiones contra los mexicanos que laboran en aquel país como a los mexicanos de acá y en general, contra todo hispanoamericano.

El fondo principal del libro es que sostiene la tesis absurda de que la constante migración de mexicanos hacia los Estados Unidos, se debe a un plan pre concebido por los gobiernos mexicanos para reconquistar poco a poco los territorios perdidos desde el siglo xix

Cuando lo inicie, lo primero que me vino a la mente fue de que ojala fuera cierta la hipótesis del autor; Pensé: a poco nuestros funcionarios han sido tan trinchones y tan institucionales; Sin embargo, no tarde en darme cuenta de las fobias escondidas del escritor a grado de nublarle el entendimiento y después debido al total desconocimiento sobre los políticos mexicanos de las ultimas tres décadas.

Refiriéndome a esto último, si Buchanan tuviera asesores cultos y conocedores de las Relaciones Internacionales, bien sabría de la improvisación mexicana en los últimos gobiernos que ha llegado a extremos y no obedece, ni ha obedecido a plan estratégico alguno en materia exterior, ya que, en la mayor de las veces en que se han reunido los presidentes de ambos países, no hemos sacado ventaja alguna, a excepción de la reunión del Lic. López Mateos con el presidente Kennedy cuando se le solicito la devolución de la franja terrestre del Chamizal.

Desde la década de los 40 y hasta los 70, puedo afirmar a mi juicio que si “sacábamos raja” de esas reuniones motivados por razones diversas, tales como la de haber terminado con la conjura socialista que venia arrastrando a nuestras autoridades y que al ser excluido de la presidencia el general Francisco J Mújica, nuestros vecinos del norte respiraron con gran satisfacción apoyando ampliamente al gobierno inmediato.

Recordemos la política del Buen Vecino, en la década 40-46, que consistía en darnos amplias ventajas y prioridades comerciales (cláusula de país más favorecido) a cambio de que les enviáramos buenos migrantes para resarcirlos de la pérdida de empleos debido a la Segunda Guerra Mundial y de esa manera, mantener en alto su producción de alimentos, campos bien labrados, investigación tecnológica elevada en materia agrícola (viento en popa) a cambio de asesoria y créditos baratísimos para infraestructura carretera, puentes, presas, hidroeléctricas, pistas de aeropuertos, colectores sanitarios y encauzamientos de ríos.

Simultáneamente, mientras se estabilizaba su producción agrícola, México exportaba un sin número de productos procedentes de nuestro sector campesino a precios bien negociados recibiendo pagos y adelantos económicos por nuestra producción agrícola, situación que llevo a nuestro gobierno de entonces a ser el único en revaluar la moneda, bajándola de $ 5.25 a $ 4.80 por dólar.



El sexenio Foxista tuvo dos grandes elementos públicos, a la altura de los mejores de cualquier época; sin embargo, quizás ese brillo propio estorbo demasiado y ambos, a pesar de que asesoraron acertadamente al Presidente, fueron removidos; Me refiero a los señorones, Adolfo Aguilar Zinzer y Jorge Castañeda.

De lo anterior apreciado lector, se desprende y con certeza lo podría sostener, que nunca ha existido plan alguno y que lo sucedido, simplemente corresponde a la necesidad de quienes integran nuestro pueblo, de darle una “cachetada” con guante blanco a nuestras autoridades, por no saber manejar y defender las finanzas públicas en su beneficio.

Veamos: Acaso las constantes devaluaciones sufridas a partir de 1976—82—83-84-85-86-87-88 y 94 no fueron suficiente para casi exterminar a la clase más sufrida del país, acabar con el 80% de la clase media de entonces y cambiar a toda una generación de clase acomodada por otra?

Debido a ello, es que en la década del 94 en adelante se desato la salida constante de migrantes procedentes la mayoría de nuestro agro hacia el norte con la mira de encontrar empleo fijo que les permita salvar el infra nivel de subsistencia en que vivían y generar un pequeño ahorro.

Podría aseverar y demostrar que el 80% de estos migrantes proceden del sector cafetalero y del sector cañero debido a la firma del NAFTA (Tratado de Libre Comercio) en que nuestros “genios” negociadores, no supieron defender lo ya obtenido en luchas y batallas internacionales previas además de no llamar a los verdaderamente conocedores de estos sectores a negociar por México.

Así las cosas, todos los acuerdos y avances obtenidos en los últimos 60 años, se tiraron a la basura, se hizo caso omiso de ellos por parte de nuestras autoridades para beneplácito de nuestros clientes y se dio al traste con los sectores antes mencionados, en especial con nuestra cafeticultura.

Concretamente en café, las seis décadas anteriores de lucha denodada, bizarra, valerosa, se ignoro y los precios mínimos obtenidos para que todos los involucrados enla producción, beneficio, compra-venta y exportación de café salieran beneficiados, incluyendo a los “brockers” norteamericanos, no fueron defendidos, a sabiendas de que si no se iniciaba del mínimo ya logrado, todo se derrumbaría.

Desde luego que esto si fue estratégicamente planeado por los “gringos”, en cambio nosotros los mexicanos fuimos dejados a la deriva, sin que nada ni nadie nos protegiera, simplemente, seguimos la política de “sálvese el que pueda”.

Por esa razón, la crisis generada por “el importamadrismo” oficial llego a extremos de quebrar hasta a las Casas comerciales más fuertes de América Latina (de compatriotas nuestros en Córdoba, Veracruz) dejando a todas las demás en estado de agonía pues de la noche a la mañana, respetando los precios mínimos de compra-venta que correspondían a $1.40 de dólar, se cayeron en cascada hasta $0.35 centavos de dólar.

Para nuestros males, la cosecha recién levantada había sido abundantisima y las bodegas de los exportadores estaban llenas, situación que hizo aún más pronunciada la caída.



Recordemos que cuando alguien pierde es por que otro gana; Así las cosas, los únicos ganadores, beneficiados por esta crisis de ignorancia nacional fue el sector de los tostadores norteamericanos, quienes ante la situación, pudieron comprar los cafés finos que antes tenían que adquirir a $1.40 de dólar la libra y no a los $0.35 centavos, mismos que hasta la fecha de este escrito siguen comprando a $0.90 después de 12 años transcurridos, obteniendo utilidades jamás imaginadas y sin visos de restablecer los niveles justos.

Sin embargo, si por el lado económico fue de suma gravedad, por el lado del empleo fue mortal, afectando a más de tres millones de familias mexicanas y quizás otro tanto de Centro americanas, Colombianas y Brasileñas que han tenido que recurrir en aceptar que el jefe de la casa se expatrié para buscar un sustento económico que los haga subsistir con decoro y orgullo permitiéndoles levantar a sus familias, dignamente.

En cambio, a los que ganaron gracias a las torpezas gubernamentales, ahora se les esta revirtiendo la situación que generaron, por muy trinchones que son para planear estrategias comerciales y financieras. Nunca imaginaron lo que provocarían a grado de que su Congreso Federal aprobara a su Presidente una partida multi millonaria para la construcción de un muro fronterizo a lo largo de tres mil kilómetros de nuestra frontera, además de patrullaje permanente de la guardia nacional y las policías locales.

Caro le esta costando al país más desarrollado del mundo haber roto el equilibrio económico obtenido desde 1945 hasta la fecha de su ruptura. Las lecciones suelen olvidarse y lamentablemente, los funcionarios no comprenden la transitoriedad de la vida, que somos pasajeras todos y ello, afecta mucho a los Países cuando se presenta la renovación generacional.

Acaso no habría sido mejor para nuestros vecinos, pedirles a los representantes de los tostadores que pagaran mejores precios a los cafés de América que andar subsidiando cafés de baja calidad y construyendo murallas a costos tan elevadísimos?

Por ello, para terminar, con certeza afirmo que el libro del excongresista Buchanan no vale la pena ni siquiera hojearlo toda vez que no corresponde a la realidad que están viviendo los americanos en materia de inmigración hispanoamericana.
Por cierto, se me pasaba comentar que debido al actual nivel de precios “injustos”, la mayor parte de productores-beneficiadores-exportadores de café, compatriotas nuestros, hemos optado por no venderles barato a los norteamericanos ya que nuestro mercado nacional ha incrementado su demanda de cafés de calidad gracias a nuestras nuevas generaciones, que si valoran las cualidades de este aromático dando como resultado, que ahora se quedan para nuestro consumo, las mejores calidades de café, permitiéndole a nuestro pueblo en general, gozar de las delicias y cualidades de esta bebida tan excelente e importante en el mundo.

Finalmente, también afirmo decisivamente, que es preferible tomar mucho más Café que whisky Buchanan. Salúd!


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